• Gustavo Muñoz

15 años de la muerte de Valentín Elizalde


A 15 años de la muerte de Valentín Elizalde

Por ahí se dice que fue advertido, amenazado, que no se presentara, que no cantara una canción que supuestamente contenía mensajes entre grupos delictivos, estas y otras historias se cuentan en la calle, algunas ya hasta se consideran verdad.

Lo cierto es que hoy se cumplen 15 años de la muerte de Valentín Elizalde, el Gallo de Oro, hijo de el que fue uno de los mayores exponentes de la música regional mexicana, el género norteño y banda ni se diga.

Y de su padre obtuvo el talento y la simpatía, también la humildad, ambos eran personas muy queridas y sencillas.

Recuerdo que en una ocasión, estábamos compartiendo una mesa en el Grito, aquel bar ranchero que hizo historia en la capital y Valentín, estaba sentado sin hacer mucho alboroto, gorra, playera, mezclilla y botas, así sin más ni más, la banda estaba a todo lo que daba y el había pasado desapercibido toda la noche, así le gustaba a el, era su manera de ser.

Y en una de las vueltas que dio el mesero, le mandamos pedir un micrófono a los de la banda sinaloense de manera discreta, y de la nada empiezan a interpretar "Ebrio de Amor", imagine usted todas las damas salieron a la pista a bailar con el primero que encontraban, no importa que estuviéramos feos hasta uno rozó.

Pero era instrumental y las damas cantaban y cantaban no se escuchaba la voz del intérprete de la banda, es decir la gente estaba cantando sola al ritmo de banda cuando de pronto:

"Llegue borracho de amor Como todas las noches, Tu querrás besarme y llenarme de amor sin ningún reproche, Dios mío por qué veo en otro rostro La mirada la piel que me vuelve loco Quisiera ser otro y no poder tampoco, Ser un ebrio de amor.... Era el Vale a todo lo que daba y la gente y las damas imagine usted todo lo que sucedió después, bonitos recuerdos que no podemos platicar...

El Vale, ya está allá en el Reyno Celestial haciendo dueto con su Gran Maestro su Padre Don Lalo el Gallo Elizalde, imagino pues las fiestas que han de armarse por allá cuando el Creador les da el día libre.