• Gustavo Muñoz

Amigos de Mentiras, Enemigos de a de Veras (Verdad)


Amigos de Mentiras, Enemigos de a de Veras (Verdad)

Biebrich fue un joven brillante, así lo describen los pocos allegados a el que aún le sobreviven.

Lo tenía todo, juventud, talento, relaciones, solo le faltaba el máximo deseo que un político mexicano de esa época pudiera anhelar (por cierto sigue vigente al día de hoy) y al que pocos podían acceder, y la vida también se lo otorgó, la simpatía Presidencial.

Y fue Carlos Armando, un joven que se catapultó de manera asombrosa hasta las más altas esferas de la política nacional y eso es muy bueno si, pero también muy peligroso.

Su camino estuvo marcado por la buena fortuna, ya no era un secreto a voces de que era uno de los favoritos de Echeverría y eso generó la envidia y la rabia oculta de más de tres.

Y en política se debe de tener mucho cuidado en la selección de las amistades, incluso se dice cómo regla en política que los Amigos son de Mentiras, pero los Enemigos si son de a de Veras (Verdad) y eso Briebrich lo constató en carne propia pero, demasiado tarde.

Cuando la fortuna te sonríe, Amigos y aliados aparecen por todos lados así como las abejas a la miel y Carlos Armando, tuvo uno con el que compartió proyectos de trabajo, proyectos políticos y amistad verdadera, su nombre Celestino Salcedo Montón.

Pero cuando el fantasma que vino a anunciar el final de aquella asombrosa carrera política se hizo presente y a Biebrich los amigos lo abandonaron, existió uno en especial que tuvo la osadía de venir a Ciudad Obregón para convocar a una marcha hasta el palacio de Gobierno para exigir la renuncia de su Amigo, el Gobernador en turno.

La marcha no fue necesaria, después de la llamada de Biebrich a Echeverría, el gobernador renunció y Celestino recibió la orden desde la Ciudad de México de cancelar la acción que había planeado puesto que el Gobernador había presentado su renuncia.

Celestino acató las instrucciones superiores y canceló la marcha, pero de mutu proprio y sin pensar en la angustia por la que su amigo estaba atravesando, no desperdició el momento para demostrar la falsa amistad y celos que siempre ocultos los tuvo para Biebrich, cuando al finalizar su anuncio a las multitudes y a los medios de comunicación remató : ¡CAYÓ EL ASESINO DE LOS CAMPESINOS DE SONORA, TENDREMOS UN GOBERNADOR REVOLUCIONARIO".

Hasta aquí un pedazo de historia, de esa que no se cuenta, la historia de Celestino, el Amigo de Mentiras, pero Enemigo de a de Veras (Verdad) de Biebrich.