• Gustavo Muñoz

Samuel Ocaña



Y es hasta la fecha el único Gobernador de Sonora que no ha estado envuelto en temas de corrupción y escándalos posteriores a su salida.

Y tampoco es una blanca paloma por supuesto pero entre los marranos, simplemente sobresale, se distingue como uno que no es de los mismos.

El dice que no quiere que se le mencione ni que se le reconozca y está bien, debemos respetarlo pero al no hacerlo, provocamos que la sociedad solo pueda comparar y decir de los gobernantes: "Todos Roban, Todos Son Corruptos, Todos Son Iguales", tan acostumbrada está la gente a la corrupción de los gobernadores que simplemente preferimos voltear para otro lado, sin pensar en el daño que provocamos con eso a las futuras generaciones, pues heredamos a nuestros niños el "La Política es mala y los todos los Políticos También".

Va una publicación del buen Amigo Periodista Toño Duarte García, quién mejor que el para hablar de Ocaña, así tal cual.

Y ya por último, le invitamos a que haga una pequeña reflexión acerca de lo que se hizo en el sexenio del Doctor con muchísimos menos recursos que las administraciones posteriores, no se vaya muy lejos, solo revise que se hizo en el sexenio que recién acaba de concluir, y si se va más lejos, se topará con uno por ahí que hasta estuvo en el bote.

Vamos pues con el Comentario de Toño Duarte.

Por Antonio Duarte, ASÍ TE VE YouTube

OCAÑA

De unas semanas para acá, en los medios periodísticos de Hermosillo se ha vuelto obligado hablar del Dr. Samuel Ocaña García, lo cual es muy venturoso, pues debiera ser moda permanente insistir en lo positivo.

La principal motivación para el tema ha sido la promoción que inició el Lic. Carlos Orduño Fregoza para cambiar el nombre del bulevar Solidaridad, precisamente por el de Samuel Ocaña, sin duda en reconocimiento a sus méritos.

Plausible la iniciativa del Lic. Orduño, destacado corredor público, quien ha emprendido un levantamiento de firmas por la vía digital (www.change.org en Http://chn.ge/2zldU5J), por lo demás con merecido éxito.

De unas semanas para acá, en los medios periodísticos de Hermosillo se ha vuelto obligado hablar del Dr. Samuel Ocaña García, lo cual es muy venturoso, pues debiera ser moda permanente insistir en lo positivo.

La principal motivación para el tema ha sido la promoción que inició el Lic. Carlos Orduño Fregoza para cambiar el nombre del bulevar Solidaridad, precisamente por el de Samuel Ocaña, sin duda en reconocimiento a sus méritos.

Plausible la iniciativa del Lic. Orduño, destacado corredor público, quien ha emprendido un levantamiento de firmas por la vía digital (www.change.org en Http://chn.ge/2zldU5J), por lo demás con merecido éxito.

Ocaña, quien --aunque muchos no lo crean, hay quienes no lo saben-- fue gobernador del Estado (1979 – 1985), con un evidente empeño en la generación de instituciones, con insidencia en la cultura y el desarrollo, y en la búsqueda del mejoramiento de las condiciones de vida para los sonorenses. En su momento, tuvo altas y bajas y su gobierno mereció calificaciones diversas, de acuerdo a la variopinta composición social.

Lo que, sin embargo, nadie puede negar, son algunos de los merecimientos que se destacan: construcción de 12 presas en diversas regiones de la sierra, que ha arraigado y ha permitido desarrollarse a muchos de sus pobladores; reedición de más de 100 títulos de literatura sonorense y edición de la Historia General del Estado de Sonora (5 tomos); construcción del palacio administrativo, hoy sede del Supremo Tribunal de Justicia; Centro de Usos Múltiples, con área de instalaciones para el desarrollo de deportistas de alto rendimiento; Centro Ecológico de Sonora y Centro de Investigaciones para el Desarrollo de Sonora, hoy IMADES; creación del Colegio de Sonora y del Centro de Estudios Superiores y Universitarios del Estado de Sonora (CESUES), hoy Universidad del Estado de Sonora, así como del Centro de Investigación para la Alimentación y el Desarrollo, CIAD, y la atracción de la planta armadora de la Ford.

Estos elementos, no obstante corresponden a la época creativa de su desempeño en el mando de gobierno, francamente ni siquiera pergeñan el tamaño de la figura de Samuel Ocaña García, cuya verdadera dimensión tal vez se alcance en su deambular por las calles de cualquier población de Sonora, envuelto en la mirada cariñosa y con admiración de los ciudadanos en general.

Ello, derivado de la modestia de su conducta, de la humildad en su actitud, pero fundamentalmente de la percepción generalizada de que, habiendo hecho su mejor esfuerzo por darle sentido a su paso por el poder, no se aprovechó de su posición para pretender perpetuar su dominio político ni para acumular bienes materiales.

La grandeza de Ocaña está en constituir la prueba de que se puede gobernar con fuerza, con decisión, con certeza, y a la vez demostrar que es más grande, más luminoso y más rico el mañana si no se roba en el ejercicio público. El triunfo de la decencia.

No es que no me guste ofrendarle el nombre de una calle. Me gusta. Pero me bulle la idea de que tal vez no sea suficiente, que sea poco. Debiéramos encontrar la forma de rendir homenaje a su persona, sí, pero insistir en comunicar la razón de su grandeza.

Vale, (Me acaba de llegar un comunicado de Carlos Orduño, quien refiere que le buscó el Dr. Ocaña para agradecerle sus atenciones y conceptos, y a la vez para suplicarle encarecidamente que deje de hacer la promoción referida del cambio de nombre a la calle... Al Dr. Ocaña no le gusta hablar ni que se hable de él, y eso merece todo el respeto... Pero también es un elemento más para considerar su ejemplo digno de tenerlo a la vista de todos. Junto a su eficacia como gobernador, su honradez y decencia, es la humildad su más preciado legado, y oportuno referente para quienes participan en el quehacer público. No solo de pan vive el hombre).